lunes, 6 de junio de 2011

Una amenaza silenciosa.

Formado por un átomo de Carbono y uno de Oxígeno, el Monóxido de Carbono (CO) es un asesino silencioso.

Este gas incoloro, inodoro y extremadamente tóxico es el causante de varios decesos por intoxicación en todo el mundo (en México son desgraciadamente muy frecuentes las muertes por causa de los anafres en invierno).  Su presencia es además muy familiar para todos ya que es resultado de la combustión incompleta de los hidrocarburos que generalmente usamos como combustibles (gas, gasolina, carbón, petróleo, madera, etc). Por tanto, los automóviles, los calefactores mal instalados, los incendios e incluso los cigarrillos son generadores de dicho compuesto.

El mecanismo de acción es simple: el CO se adhiere a la la hemoglobina de la sangre sustituyendo al oxígeno que el grupo hemoglobina debería transportar a las células del cuerpo (formación de carboxihemoglobina), por tanto disminuye el aporte de oxígeno al organismo causándole la muerte.

Pero además, el CO esta considerado como uno de los seis mayores contaminantes en EU y en varios países del mundo ya que una vez generado los vientos lo distribuyen a lo ancho y largo de la atmósfera baja (la Tropósfera), la razón no es un posible efecto invernadero (como su hermano el dióxido de carbono) sino su capacidad para alterar la química atmosférica ya que evita la autolimpieza de la atmósfera en aquellos lugares donde se coincetra en grandes cantidades y es, al reaccionar con la luz solar y con otros contaminates atmosferico, un precursor del ozono a baja altura (venenoso) y del smog.

Concentración de Monóxido de Carbono en el mundo en Mayo de 2010 (fuente: NASA: Observatorio de la Tierra)


Como sucede con muchas cosas las medidas simples nos pueden salvar la vida: ventila y da mantenimiento a tus equipos y vehículos, no enciendas fogatas en lugares cerrados, atentos siempre a que una llama sea azul.