martes, 2 de agosto de 2011

Cuando Quetzalcóatl expulsó a Santa Claus


¿Pueden imaginarse a los niños de México pidiendo juguetes a Quetzalcóatl el 25 de diciembre?, puede parecer una tontería, pero la verdad es que esto YA sucedió en la historia de México.

El caricaturista Antonio Garci en la reciente presentación de su libro “Más pendejadas célebres en la historia de México en el programa “El Almohadazo” de 52mx nos habla de una anécdota que pocos conocíamos (al menos yo no) sobre la historia de México: el día en el que el gobierno mexicano decidió  - por decreto presidencial de Pascual Ortiz Rubio - que todos los niños que le pedían regalos a Santa Claus (yo supongo que pocos, ya que por estos lares siempre han sido los Reyes Magos los “efectivos”) el 25 de Diciembre, deberían en adelante pedírselos a Quetzalcóatl:  la serpiente emplumada y deidad principal de las culturas que poblaron México. De esta forma Quetzalcóatl sería en adelante el símbolo de la Navidad en México.

 Suena absurdo, pero lo cierto es que el hecho se tomó con toda la seriedad posible y el aparato gubernamental (ese que el actual PRI aún maneja con maquiavélica maestría) se abocó a que las decisiones del gobierno se cumplieran si o sí. Se trataba, alegaban los funcionarios de “engendrar en el corazón del niño amor por nuestra cultura y nuestra raza". De esta forma:

  • Quetzalcóatl representaría el “espíritu de integración nacional”
  • Su imagen no se representaría como un dios pagano (la serpiente emplumada) sino como la imagen relatada por algunos códices: un hombre blanco, barbudo, ricamente ataviado, que ¡bien podría parecer uno de los Reyes Magos!
  • La Lotería Nacional anunció un sorteo extraordinario por 600 mil pesos en honor a Quetzalcóatl
  • Incluso hasta hubo anuncios de parte de empresas comerciales en los que además de Santa Claus y los Reyes Magos se incluía a Quetzalcóatl

 El 23 de Diciembre de 1930 se llevó a  cabo un festival en el Estadio Nacional (no sé si aún exista) en donde participaron cerca de 15 mil niños que recibieron regalos de Quetzalcóatl, en un escenario debidamente escenificado con un templo azteca, danzantes de distintas etnias y con invitados especiales como la Cruz Roja e incluso todo el cuerpo diplomático.

En la ceremonia se cantó el Himno Nacional,  Quetzalcóatl llegó a las 4 de la tarde,  recibió homenaje y después repartió los regalos a los niños (entre los que figuraban “sweatres” rojos) y de nuevo, al ritmo del Himno Nacional terminó la ceremonia, única en la historia de México y que nunca más volvería a repetirse.



Como ven, Quetzalcóatl cumplió su promesa de que regresaría a México, sólo que no indicó que era temporalmente, esperemos ahora que su retorno sea para librarnos de la clase gobernante y sus siniestros patrocinadores, que tienen a este país al borde del precipicio.  

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Leyenda de Quetzalcóatl