"Ya que el todos fuimos originados del mar, creo que los humanos tenemos un deseo intrínseco, una fascinación por regresar"
La obra persigue 2 objetivos: crear arrecifes artificiales destinados a ser habitados por vida marina (las esculturas están hechas de bio-materiales que favorecen el establecimiento de corales) y de esta forma lograr el segundo objetivo: servir como atractivo turístico y aliviar de esta forma la carga de visitantes a los corales naturales de la zona (los arrecifes naturales del parque Nacional de Cancún reciben más de 750000 visitantes al año) lo que permitiría a estos su regeneración y desarrollo.
Las esculturas estan hechas a tamaño natural y como modelos se encuentran muchos de los residentes de la isla y los pueblos que rodean la zona, se pueden encontrar desde Santiago, un niño de 3 años, hasta carpinteros, pescadores y una monja de 85 años. Se trabaja en este momento en la exposición
"La evolución silenciosa" que en Diciembre pasado motivó la visita de varios activistas ambientales que abogan por una legislación internacional en materia de calentamiento global.
El museo pues, combina arte, belleza y preocupación por el medio ambiente, puede visitarse mediante buceo o con lanchas de fondo transparente pues las esculturas no se encuentran a gran profundidad.
Un lugar que vale la pena visitar, como bien reza su eslógan: "El arte de la conservación"